Escucho el Preludio en mi menor, Op. 28 No. 4 de Chopin, por culpa de Blonde Redhead  mientras veo este pequeño mug lleno de pequeños vacíos que hice hoy en clase de cerámica. 
 
Hacía un día gris y con llovizna en la Bogotá que tuve que recorrer por una hora para llegar a clase. Iba sin almorzar. Llevaba días sin comer bien, porque había tenido tal vez una intoxicación, o un virus estomacal, o muy seguramente, un vacío emocional muy grande por una mudanza que se viene y que no quiero hacer. Al parecer mi estómago no puede procesar bien esa información y se intoxica. 
 
En realidad no se que me pasó en el estómago y nunca lo sabré. No tengo ni tiempo ni ganas de ver al médico a que me diga lo mismo de siempre. O tal vez es bueno que diga lo mismo de siempre, en lugar de escuchar sorpresas no tan bienvenidas.
 
Hoy casi todo estaba lleno de una niebla gris, pero no se si es porque yo estaba mareada por no haber comido, o porque estabamos en clase 3 mujeres un poco solas, acompañandonos en esa clase donde sonaban goticas de lluvia distanciadas. 
 
La pieza que hice es un mug para mis esferos. Al momento de decorarla lo único que surgió al final fueron estos lunares que ahora veo como vacíos.
 
Pequeños lunares que no se tocan, como cada pedacito de nota que Chopin toca en su preludio. Como cada gotica espaciada que cae en el techo de esta casa que se llama Casaquemada.
 
Hoy estuve un poquito triste y este mug tierno también lo estuvo. 
 
Para ti, pequeñito mug de clase con hambre y lluvia, es la canción For the Damaged, de Blonde Redhead, porque hoy estamos equally damaged.

Mug de pequeños vacíos

Gotas de lluvia que caen sobre un mug

Me gusta tomerle fotos a perritos. Ella se llama Hamy. Mándale un mensaje: